Es conocido como el último chasqui. En el 2005 obtuvo el Premio Nacional de Derechos
Humanos tras recorrer todo el país llevando un mensaje de paz ad portas del
primer aniversario de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. El año pasado
History Channel lo eligió para elaborar una serie de documentales bajo el
nombre de Exploración Inca, que devela los secretos del Tahuantinsuyo. ¿Quién
es este hombre que recorre el país a pie desde hace 20 años?
Felipe “El Chasqui” Varela acaba de volver de
San Bartolo, una playa ubicada al sur de Lima. En ese lugar disfruta de sus
cortas vacaciones junto a su familia después de un agotador 2011. Está sentado
en una cafetería limeña y viste como para partir de viaje: unas zapatillas
montañeras, un short, un morral, un reloj y una gorra. Parecer siempre estar
listo para partir. Él es el hombre que el prestigioso canal de televisión
History Channel eligió para conducir “Exploración Inca”, el documental de
cuatro capítulos sobre el imperio del Tahuantinsuyo”, que se ha difundido no
solo en Latinoamérica sino en países tan lejanos como Israel, India, Nueva
Zelanda y por supuesto Estados Unidos.
Varela dice con modestia que su elección la
obtuvo gracias al apoyo y reconocimiento que ha obtenido en las redes sociales
durante los últimos años. “La producción de History Channel había seguido mi trabajo a través de las
publicaciones que hago en mi blog y en el Facebook, por eso me llamaron para un
casting”, dice.
Realizó el casting en los últimos meses del
2009 y obtuvo el puesto. Vale decir que Varela no es ningún improvisado, cuenta
con estudios en Comunicación Social en la Universidad de Brasilia y tiene una
experiencia gravitante en la historia de los incas, gracias a sus continuas
exploraciones por el Qapac Ñam, ese largo camino tatuado en los Andes. Por eso,
durante todo el 2010 participó directamente en las labores de producción y las
sesiones de grabación en la costa, sierra y selva peruanas, así como regiones
de Bolivia y Ecuador.
“No
fue fácil armar los guiones del documental, la información bibliográfica del
Tahuantinsuyo era abismal. Asimismo había que lidiar con conceptos e
interpretaciones erróneas que incluso se dan por ciertas en los libros
peruanos”. Entonces su trabajo también fue el de guiar hacia que fuentes se
debía utilizar.
HISTORIA DE UNA DECISIÓN
El
padre de Felipe Varela era un oficial de la extinguida Guardia Republicana, por
lo que la infancia del chasqui estuvo llena de constantes viajes. Cuando entró
a la adolescencia descubrió la meseta de Marcahuasi, en la serranía de Lima.
Cada fin de semana se dirigía hasta ese lugar para realizar largas caminatas y
escalar las montañas. “Me gustó estar en contacto con la naturaleza y sabía que
a eso quería dedicarme”.
Por
eso, años más tarde tras intentar ser un suboficial de la policía y un
ingeniero electrónico obtuvo una beca para estudiar Comunicación social en
Brasil. En la década de 1990 regresó al país con una sola intención: poner en
valor el Qapac Ñam, ese camino incaico que tiene más de 5mil kilómetros de
longitud y que atraviesa seis países sudamericanos. Durante años ha viajado a
pie por estos caminos, los cuales ha aprendido a conocer no solo a través de
información bibliográfica a la que siempre recurre sino también a través del
trabajo de campo que realiza.
¿De
qué vive el chasqui? Durante todos estos años ha presentado proyectos al
Ministerio de Turismo y Comercio Exterior, el Instituto Nacional de Cultura,
gobiernos regionales y municipales para impulsar la recuperación de diversos
tramos de los caminos incaicos. Su aporte ha sido vital para que los pobladores
de pueblos alejados en la sierra comprendan la importancia de esos caminos por
los cuales transitan a diarios y de los que pueden obtener un gran potencialturístico.
No
solo eso, en el 2005, obtuvo el Premio Nacional de Derechos Humanos por llevar
un mensaje de paz a 12 departamentos del país padecieron en la década de 1980
de la violencia terrorista. “Llevaba una bandera y un pututo que anunciaba mi
llegada a cada ciudad, fui nombrado huésped ilustre y en cada lugar me recibían
como si fuese uno más de ellos”. Su meta final fue el Campo de Marte, en Lima,
a donde llegó el 28 de agosto tras varios meses de caminata, allí se celebraba
el segundo aniversario de la entrega del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
El chasqui comenta que el trabajo
llevado a cabo en el documental fue muy profesional. Se rompieron mitos: los
incas jamás tuvieron una bandera, la celebración del Inti Raymi no fue la
fiesta más importante del Tahuantinsuyo, sino el Capac Raymi. También se
demostró con recreaciones y la opinión de expertos que los peruanos si pudieron
construir Machupicchu y otras grandes obras. “Hubo demostraciones de cómo se
picaron y trasladaron las piedras desde las canteras, se realizó el tejido de
los puentes y de cómo no se necesito de la rueda para los trabajos de
ingeniería”, agrega.
Otro
punto que se deja en claro en los cuatro programas dedicados a la civilización
inca es que el desarrollo alcanzado por esta cultura es la culminación de un
proceso que partió hace más de 10 mil años. “El avance que lograron los incas
no habría sido posible sin la existencia de las culturas anteriores como los Chimú,
Tiahuanaco, Paracas, Mochica, entro otros. De ellos obtuvieron los
conocimientos y las técnicas que luego implementaron con inteligencia”. Lo dice
sin una pizca de broma en su rostro. El mensaje está claro hay que valorar a
las culturas que estuvieron antes de los incas.
Hoy,
tras la difusión del documental y el éxito que ha alcanzado en los medios
periodísticos nacionales e internacionales Felipe se siente satisfecho de su
trabajo. “Se ha transmitido conocimientos e investigaciones científicas que han
llegado, a través del canal, a países de todo el mundo. Hemos mostrado el
verdadero rostro de la civilización inca y no el fantasioso que muestran
muchos”.
El
chasqui tiene varios proyectos para este 2012. Uno de ellos es presentar a
History una nueva propuesta de documental, esta vez relacionado con el Qapac
Ñam. “Este camino fue creado para unir centros de producción y no pueblos como
se cree erróneamente. Recorre infinidad de pueblos en cinco países de la región
y su revaloración permitirá que estos poblados puedan salir del olvido”.
Otras
de sus tareas serán explorar un camino inca ubicado en Asia, muy cerca de Lima,
que se denomina Uquira y donde el Tahuantinsuyo tuvo un centro poblado y de
producción y uno más que se halla en la región norte del Perú entre Piura y
Lambayeque. También investigará unos caminos preincas que llegaban desde la
costa Atlántico hasta el Cusco, se presume que los guaraníes, quienes fueron
los primeros pobladores del Brasil, realizaron esta gran obra hasta ahora poco
conocida.
El
sueño de Varela es que el tiempo le alcance para lograr que el Qapac Ñam
recupere el valor que tuvo en tiempos de los incas. Consultado sobre la posible
denominación de Patrimonio Mundial de la Humanidad de esta red vial no se
emociona. “Solo hay camino inca en perfectas condiciones, completamente
señalizado y que reporta ingresos turísticos: el que nos lleva a Machupicchu.
Quisiera no decirlo pero una denominación no creo que sirva, sino la
preocupación y acción del gobierno peruano”, finaliza el chasqui que le ha
enseñado a numerosas personas que esas piedras sobre las cuales dan sus pasos
es el fruto de una civilización tan peruana como antigua: los incas.
